LO QUE ME ENSEÑÓ MI MAMÁ





DICIEMBRE 17, 2019



En esta época de posadas busquemos la armonía y propiciemos un ambiente de paz que nos haga recordar nuestra infancia en la que era más común que nuestras reuniones familiares fueran una verdadera convivencia.





Hay aprendizajes que vale la pena recordar toda la vida.

Cuando tenía 16 años y empezaba mis clases de manejo, mi mamá me enseñó que por las noches cuando observara por el retrovisor las luces de un coche al acercarse, procurara no ver directamente hacia la luz para no encandilarme.

Esta enseñanza la recuerdo todas las noches al manejar, pero ahora le he encontrado otro significado que quiero compartirte.

En estas épocas de Navidad que estamos llenos de múltiples posadas y que olvidamos el significado real de estas reuniones para hacerlas borracheras, también descuidamos nuestras relaciones interpersonales y volvemos a ver las caras de quienes en ocasiones no son de nuestro mayor agrado, esas personas tóxicas que tenemos cerca de nosotros, ahora quiero que cambies completamente la dirección.

Esa persona tóxica con la que convives en estas posadas es como si voltearas directamente a la luz de los coches y te encandilaras.

Tal cual mi madre me dijo, haz consciente de que está ahí pero que no te ganches al verlo directamente, porque luego hacemos de estas posadas la tradicional pelea familiar o la tradicional pelea de los amigos.

No permitas que te nuble la razón y con cordialidad saluda y no te concentres en ella.

Esta Navidad vamos a cambiar el sentido completamente de las posadas y recordemos que definitivamente es mucho más agradable usar este tipo de eventos para disfrutarnos entre nosotros y que no olvidemos cuál es el significado que hay detrás de ellas, pedir posada y convivir con los amigos.

Busquemos la armonía, propiciemos un ambiente de paz que nos haga recordar nuestra infancia en la que era más común que nuestras reuniones familiares fueran una verdadera convivencia detalles tan nuestros como las pequeñas velas para la adoración, las colaciones y hasta una piñata.

No dejemos morir la tradición y recordemos las viejas posadas que anteriormente hacíamos y que viva la armonía entre nosotros, que eso es lo fundamental, en los amigos y en la familia.

Recuerda: si no pides posada, no es posada.

Felices fiestas!