SÁLVESE QUIEN PUEDA





MAYO 05, 2020



Hay personas que no quieren salvarse a si mismas







El ser humano lleva en su naturaleza la creación de los momentos más sublimes, pero también, de su interior surge la destrucción de la felicidad propia. Increíble pero ciento. Hay personas que trabajan en contra de ellos mismos.


Los círculos sociales dedican su entorno en la aceptación, buscamos la aprobación de aquellos que nos rodean para saciar algunas inseguridades que llevamos en el interior. Muchas personas sabotean su existencia propia, reducen su entusiasmo a una rutina y limitan su crecimiento a actividades que no requieran esfuerzo porque prefieren irse por la vía segura a aventurarse a algo completamente nuevo, a estos yo los llamo desahuciados …..por otra parte hay personas de buscan transmitir su luz, compartir conocimiento, ampliar su visión y salvar a los demás de los conflictos que arrastran en su vida, ellos son los Salvadores.


Es común que no practiquemos la aceptación de las limitantes de los demás, exigimos que ellos reaccionen como nosotros lo haríamos, pero mas allá de ser desahuciados o salvadores, debemos entender que no todos los seres humanos tenemos las mismas vivencias, los mismos entornos y los mismos objetivos.Hay desahuciados y hay salvadores.


Ayuda a tu amigo, a tu socio, a tu hermano, a esa persona que necesita un impulso para brillar, para salir de su zona de confort, pero si el no acepta tu ayuda y quiere continuar con su rutina y en ella encuentra su felicidad entonces acéptalo y no te esfuerces con la responsabilidad de las decisiones de los demás, vuélvete salvador de tu propia felicidad y deja que el desahuciado viva su propia lección. Hay quienes no quieren salvarse a si mismos porque han logrado llevar el control de su infelicidad y han generado una “estabilidad”.


En breves palabras, los desahuciados son drenadores de energía mientras los salvadores son líderes en potencia.


Despréndete, no hay necesidad de tener el control de todo, permítele a las personas ocuparse de las consecuencias de su conducta, suelta su mano, serena la angustia de salvar a los demás, acepta que no todos desean ser rescatados de los pesares que llevan en su vida, libérate de la responsabilidad que te proclamaste al sacrificar tu felicidad por la de los demás y recuerda que el derecho de complicarse la vida uno mismo, es sagrado.


No hay nada más difícil y necesario que entregarlo al universo y soltar con amor.